Clima

El Noroeste Argentino tiene, en general, un clima de tipo monzónico, influenciado principalmente por el anticiclón del Atlántico. En verano los vientos húmedos del este, al encontrarse con las barreras orográficas de la Cordillera de los Andes, se ven forzados a ascender, enfriandose y así formando nubes, las que producen fuertes precipitaciones. En invierno prácticamente no llueve.

La provincia de Salta presenta un relieve sumamente variado, desde las altas cumbres andino-puneñas hasta los llanos del Chaco árido. Esta gran diversidad provoca una distribución muy irregular de las lluvias, que unida a la gran extensión territorial y las particularidades atmosféricas locales, determinan la presencia de distintos tipos climáticos y ambientes bien contrastados.

Consecuencia de esta variedad es la amplia gama de biomas presentes en la provincia, desde los áridos paisajes puneños hasta las ardientes sábanas chaqueñas o las densas yungas de las sierras subandinas.

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Tipos de clima de la provincia de Salta

Referencias
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La Puna: Clima árido de montaña

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Foto: Pablo Gomez Alzaga

En el Noroeste Argentino la dorsal de la Cordillera de los Andes constituye la parte más occidental de la región. El sector ubicado al norte del paralelo de 27 grados recibe el nombre de Puna, continuación hacia el Sur del Altiplano Boliviano y hacia el Este de la Puna de Atacama chilena. Es una altiplanicie que en la parte argentina se desdibuja un tanto al presentar cadenas montañosas en la misma dirección meridiana, que separan amplios bolsones relativamente planos; también la región presenta en su borde oriental, altas sierras que reciben el nombre de Cordillera Oriental o también Borde Elevado de Pina. La aridez regional que se acentúa hacia el sudoeste, no permite el surgimiento de sistemas hídricos importantes que pudieran vencer el cerrojo orográfico. Por lo tanto se presentan cuencas hidrográficas endorreicas que desaguan en lagunas más o menos permanentes en el Norte o en salares hacia el sur, coincidiendo con la aridez más acentuada en esa dirección. El límite sur de la Puna lo constituye la cordillera de San Buenaventura, que puede considerarse como un enorme escalón entre el altiplano de la Puna y los valles de Chaschuil y Fiambalá (Provincia de Catamarca). Hacia el sur de la Puna se presentan los llamados Andes áridos, cadena montañosa continua con picos que superan los 6.000 m y que debido a la aridez acentuada recién a esa altitud se presenta el límite inferior de las nieves, tal como sucede en el Cerro Bonete o en el Llullaillaco, en el que se alcanza el límite nival más elevado que se conoce en la Tierra.

En esta región predomina un clima árido y frío con bruscas variaciones térmicas entre el día y la noche (e incluso si se pasa de un lugar asoleado a un lugar bajo sombra), durante el siglo XX la desertificación se ha agravado quedando la vegetación natural casi reducida a manchones de plantas xerófilas y psamófilas como la achaparrada tola que forma "colchones" o los grandes cactos llamados cardones.

En la Puna y en las quebradas más secas se encuentran remanentes de un antiguo bosque de árboles bajos (churquis y queñoas), en la zona de los valles Calchaquíes apenas quedan vestigios de los densos bosques de algarrobos criollos (o "tacos").

Las Sierras Subandinas: Clima subtropical serrano

Al este de la región de los Andes se suceden una serie de valles, bolsones y sierras que configuran una región un tanto heterogénea, motivada por un paisaje cambiante.

Los valles y bolsones de la parte Sur de la región son determinados por las sierras Pampeanas entre las que se destacan, desde el río Juramento al Norte en un frente casi continuo, las sierras del Crestón y de las Cumbres Blancas, Carahuasi, Cumbres Calchaquíes, Aconquija y Ancasti hasta que esta última se hunde en la llanura. Estas sierras alcanzan notable altura a partir de la llanura, cuyo piso se encuentra en el orden de los 400 m cuando comienza el piedemonte y se llega a más de 5.000 m en algunas cumbres. Se convierten entonces, en factores climáticos determinantes de paisajes selváticos en las laderas orientadas al este o extremadamente áridos sobre la opuesta, asó como sobre los valles y bolsones ubicados más al oeste, en los que los habitantes se han refugiado en verdaderos oasis rodeados por el desierto.

Hacia el oeste se destacan las sierras de Quilmes o del Cajón, las de Belén, Ambato, Velasco, Fiambalá y Famatina. Estas sierras determinan los bolsones y valles áridos y semiáridos del oeste como el de San Fernando del Valle de Catamarca o el piedemonte riojano que sostienen sendas capitales provinciales ubicadas en oasis de riego. más al oeste se presentan de norte a sur los Valles Calchaquíes, el bolsón Campos del Arenal y el del Salar de Pipanaco y aún más hacia occidente los valles de Fiambalá, Chaschuil, Chilecito y Vinchina.

La parte norte de la región se caracteriza por la presencia de sierras subandinas, mucho más bajas que las pampeanas, con una altitud del orden de los 2.000 m. No ofrecen frentes de notable continuidad como aquellas, sino que son atravesadas por importantes cursos de aguas que tienen sus cuencas superiores adosadas como garras al flanco este del alto cuerpo de la Puna. Sin constituirse en barreras climáticas definitivas ejercen sin embargo un importante efecto sobre el clima, determinando también paisajes selváticos y áridos alternativamente, que si bien no alcanzan los niveles de aridez de los bolsones pampeanos, si ven disminuidas sus posibilidades productivas si éstas no se realizan con el aporte de riegos suplementarios de las lluvias estivales. Aquí se destacan los valles de Lerma y de Jujuy con una altura entre 1.000 y 1.300 m que determina un clima templado. Situados a menor altura y por ello con características tropicales se encuentran los valles de Siancas, del río San Francisco, y del río Bermejo, El Piedemonte oriental y una estrecha franja de la vecina llanura, tambien llamado Umbral al Chaco, se consideran integrantes de la región de las Sierras por gozar del efecto benéfico producido sobre los parámetros ambientales por la orografía subandina. Como límite entre el Chaco Semiárido y el Umbral se propone la isohieta de 600 mm.

En la zona de los valles latitudinales, los vientos húmedos del Océano Atlántico señalan una transición hacia el clima tropical húmedo, formándose en las laderas orientales una densa nimbosilva y pluvisilva que corresponde al bioma de yungas, con una enorme variedad de especies, entre las que se destacan los jacarandás (o tarcos), tipas, cebiles, molles, zapallos caspis, urundeles, guayabos etc.

La Llanura Chaco Paranaense: Clima subtropical con estación seca

Al oeste del sistema hídrico Paraguay-Paraná y hasta las primeras manifestaciones de la orografía Andina, se extiende la gran región del Chaco Sudamericano. Enorme llanura con un relieve no disturbado por sistema montañoso alguno hasta que las sierras Subandinas y Pampeadas se anteponen a la alta cordillera andina. Paulatinamente hacia el oeste van disminuyendo las precipitaciones, pasándose desde el paisaje de las selvas en galería de los grandes ríos sudamericanos a una fitogeografía de parque chaqueño con masas arbóreas importantes que poco a poco se van haciendo xerofíticas hacia el oeste. Se convierte entonces, en una región semiárida que sin embargo posee capacidad para sostener un bosque que, en las áreas no degradadas por la acción antrópica, tiene características de formación vegetal importante de maderas duras. Los límites naturales del Noroeste son un tanto indefinidos hacia el este. La llanura no ofrece contrastes geográficos notables que permitan establecer límites tajantes. Por el contrario los cambios se suceden muy paulatinamente.

Hacia el sudoeste el Chaco Semiárido en forma paulatina entra en contacto con una formación fitogeográfica aún más árida, el Monte Occidental, que se extiende por los llanos de La Rioja y Catamarca. El Monte Occidental, caracterizado por la Jarilla, penetra en la región de las Sierras en sus fondos de valles y bolsones como también lo hacen las formaciones chaqueñas más al norte en los valles subandinos.

Ya en la región del Chaco Salteño se forman bosques de árboles caducifolios adaptados a las alternancias estacionales de sequías (en invierno) y "temporada lluviosa" (en verano) con ejemplares de chañares, lapachos, quebrachos, guayacán, yuchán, ñandubay, vinal y palmeras ("palmas") como la timbó y caranday.

En la región Este predomina el clima semiárido con estación seca, con un promedio anual de lluvias del orden de los 500 mm y temperaturas medias del orden de los 20° C, habiéndose registrado temperaturas hasta de 47° C en verano y de -5° C en invierno, marcada amplitud térmica propia de los territorios continentales.

 

Fuentes:

  • Portal Informativo de Salta (www.portaldesalta.gov.ar).
  • Mapoteca (www.mapoteca.educ.ar).
  • "Las Precipitaciones en el Noroeste Argentino" por Carlos Yañez, Alberto R. Bianchi y Luis Roberto Acuña.
  • "Atlas Climático Digital de la República Argentina", Alberto R. Bianchi y Silvia A. C. Cravero.
  • Instituto Geográfico Nacional.